El presidente volvió a interrumpir sus vacaciones en Lanzarote para ofrecer una rueda de prensa, en la que, ante las críticas vertidas desde distintos frentes por la falta de cobertura de la ayuda, expresó la disponibilidad del Ejecutivo "para evaluar y, en su caso, hacer alguna modificación de las características de la prestación". "Vamos a reunirnos con los sindicatos para evaluar los primeros días -de la ayuda- desde la entrada en vigor" y si los términos del Real Decreto son los adecuados, "y. en función de ello, si hay que hacer alguna modificación la haremos", apostilló.
No obstante, el jefe del Ejecutivo incidió en que cuando se toma una medida de estas características "surge la duda de dónde se pone el inicio del derecho a la prestación". El Gobierno entendió que éste era el momento de la aprobación, porque "ir hacia atrás indefinidamente" también plantea el problema de cuándo entra en vigor la medida, explicó. "Poner una fecha retroactiva de entrada plantea el problema de por qué antes o por qué después", insistió.
Zapatero destacó el carácter "extraordinario" de la medida y alabó la "sensibilidad social" con las familias y los ciudadanos "más necesitados". "La prestación supone un esfuerzo económico considerable" para las arcas del Estado que va a representar que éste sea "el periodo de mayor protección ante el desempleo, agregó. "Es justo y necesario", apostilló. En cualquier caso, el jefe del Ejecutivo señaló que "aún nadie puede determinar el número de beneficiarios" de la ayuda, a pesar de que el jueves la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, precisó que serían 340.000 las personas que recibirían los 420 euros. "Debemos tener prudencia para hacer una evaluación definitiva del resultado", advirtió el presidente del Gobierno.
RESPUESTA, EN HORAS
Zapatero recordó, además, que la ayuda no sólo contempla la protección de los desempleados, sino su formación para que los parados que ya no tienen prestación puedan conseguir un empleo. Para ello, recalcó que es necesaria la colaboración con las Comunidades Autónomas y anunció que el próximo 26 de agosto habrá una reunión entre el Ejecutivo central y los gobiernos autonómicos.
Por eso, el presidente considera "injusto y desenfocado" que una medida que tiene "un gran calado social" fuera evaluada "únicamente" por el periodo de entrada en vigor. "Me parece insólito que aquellos que no han propuesto nada para los desempleados y quieren recortar subsidios y las ayudas públicas pongan el grito en el cielo", aseguró.
Preguntado por las declaraciones del ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, en las que aseguró que los desempleados que agotaron sus prestaciones antes del 1 de agosto han tenido más tiempo para conseguir un empleo, Zapatero cree que deben entenderse "en el buen sentido". Por su parte, el ministro de Fomento, José Blanco, aseguró hoy en Cádiz que Gobierno está estudiando la situación de "inquietud que ha generado" y afirmó que ofrecerá "en las próximas horas" una "respuesta positiva" para "tratar de garantizar una prestación que necesitan muchas familias". Blanco cree que "hubo un problema de información" porque "se aprobó un decreto que se pensaba que tenía unos efectos que no tenía".
















