El récord precedente fue marcado en 1906 por
el estadounidense Fred Marriott, que impulsó
su vehículo hasta llegar a los 204,387 km/h
en Daytona Beach (Florida, sudeste).
La
velocidad de referencia, para establecer el
récord, está calculado sobre la base de las
velocidades obtenidas sobre dos pruebas
consecutivas.
El martes, en un circuito de la base
áerea Edward's Air Force, a 60 kilómetros al
norte de Los Ángeles, el equipo liderado por
Charles Burnett III alcanzó una velocidad
máxima de 218,871 km/h en la primera prueba
y de 243,148 km/h en la segunda.
"Fue absolutamente fantástico, el
automóvil respondió maravillosamente",
declaró Burnett.
El vehículo con el cual los británicos
batieron el récord mundial, que debe ser
confirmado por la Federación Internacional
del Automovilismo (FIA), está dotado de un
motor extraño, y es más parecido a un
catamarán o a uno espacial que a un auto de
carrera.
Construido con una mezcla de fibra de
carbono y aluminio, el vehículo pesa tres
toneladas, mide 7,6 metros de largo y está
equipado de una docena de calderas.
El vapor alcanza una temperatura de más
de 400 grados Celsius y se inyecta en la
turbina a una velocidad equivalente a dos
veces la velocidad del sonido, precisaron
los organizadores.