Primero fue la caza y pesca, supuestamente con fondos del CNI, luego el uso de los recursos materiales y humanos para sus fines privados, como usar a dos espías para limpiar su piscina particular. Y, ahora, se sabe que, presuntamente, Alberto Saiz, le ha dado a la tan española práctica del enchufismo. Según informa el diario El Mundo, denuncias internas del espionaje español han revelado que su jefe ha contratado a un grupo de personas con las que le unen lazos familiares o de amistad.
Entre ellos, tres sobrinos del jefe de los servicios secretos, dos hijos de amigos y la hija de uno de los dos magistrados del Supremo que en la actualidad se encargan del control judicial de las actuaciones que pueden afectar a los derechos fundamentales.















