Además, el costo del nuevo sistema sería igual o menor al que registran las plantas tradicionales de producción eléctrica en base a gas natural, siendo incluso más económico que el utilizado en las plantas de combustión de carbón. Para obtener un avance en este tipo de plantas resulta vital que los gobiernos del mundo establezcan aranceles punitorios por la emisión de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero, lo que transformaría a esta nueva alternativa en la más conveniente a nivel económico, al no registrar emisiones contaminantes.
El sistema desarrollado en el MIT no requiere ninguna nueva tecnología, sino que se trata de una combinación original de componentes ya existentes, o algunos que se encuentran en fase de desarrollo. Esta configuración novedosa, y el hecho de funcionar con gas natural, son las principales ventajas de la innovación en cuestión.
El gas natural es una fuente de combustible relativamente abundante, existiendo reservas probadas a nivel mundial que permiten garantizar el suministro, de acuerdo al consumo actual, para los próximos 60 años. Asimismo, esta alternativa se considera más ecológica que el carbón o el petróleo.
Amplias ventajas ecológicas y económicas
Asimismo, las actuales centrales eléctricas en base a gas emiten un promedio de 1.135 libras de dióxido de carbono por cada megavatio-hora de electricidad producida, una cifra que supone la mitad o un tercio de las emisiones registradas por las plantas de carbón, por ejemplo. En tanto, el avance fue publicado en un artículo del Journal of Power Sources, además de haber sido difundido mediante una nota de prensa del MIT.
Los principales responsables de este trabajo son los especialistas Thomas Adams y Paul Barton, del Department of Chemical Engineering del MIT, que lograron el financiamiento de sus actividades gracias al proyecto de investigación en conversión energética BP-MIT. Las pruebas fueron efectuadas en el MIT Process Systems Engineering Laboratory.
Teniendo en cuenta que el gas natural representa ya el 22 por ciento de toda la energía utilizada para la producción de electricidad en los Estados Unidos, y que ese porcentaje podría aumentar en los próximos años si se estipulan aranceles para las emisiones de dióxido de carbono, un sistema capaz de producir electricidad a partir de gas natural a un precio competitivo y sin ningún tipo de emisiones de gases de efecto invernadero podría resultar ampliamente atractivo.
La nueva alternativa se convertiría en una interesante opción frente a las centrales convencionales que utilizan combustibles fósiles. Vale destacar que el sistema propuesto por Adams y Barton no emite hacia la atmósfera ninguno de los gases considerados responsables del calentamiento global, sino que produce un flujo de dióxido de carbono puro.



