Al acudir a la zona los conservacionistas pudieron comprobar que durante los trabajos de asfaltado de esta carretera, promovidos por la Consellería de Infraestructuras y Transporte, se había talado una hilera de árboles de casi un kilómetro de longitud que bordeaba una azarbeta de riego lindante con la carretera por su flanco sur.
Los árboles talados eran ejemplares de Olmo común (Ulmus minor), una especie en regresión en el conjunto de España por el efecto de la grafiosis (una enfermedad que provoca la muerte de los olmos), aunque en la zona del sur de Alicante asociada a los tramos finales de los ríos Segura y Vinalopó todavía se mantienen ejemplares de buen tamaño libres de la enfermedad, como es el caso del ejemplar de la fotografía que se adjunta a esta nota de prensa, uno de los de mayor porte de los olmos talados.
La hilera de olmos talada injustificadamente, ya que en absoluto era necesario proceder a dicha tala para llevar a cabo los trabajos de asfaltado de la carretera, formaba parte de la población de olmos que aún se mantiene como arbolado de ribera asociado a los azarbes y azarbetas que atraviesan los Carrizales de Elche, un espacio natural protegido en el Catalogo de Zonas Húmedas de la Comunidad Valenciana que además forma parte de la zona periférica de protección del Parque Natural de El Hondo.
Desde AHSA se considera que la tala de olmos se ha producido como consecuencia de una preocupante falta de coordinación entre las distintas consellerias de la Generalitat, en concreto entre la Consellería de Infraestructuras y Transporte, promotora de la obra, y la Consellería de Medio Ambiente, que debería haber evitado que dicha tala se llevara a cabo. Con el fin de evitar en el futuro situaciones similares, AHSA presentará un escrito ante ambas consellerías exigiendo que cuando se realicen obras sobre viales que atraviesan espacios naturales protegidos, los proyectos y el desarrollo de las obras sean debidamente evaluados y controlados por técnicos de la Consellería de Medio Ambiente.



